El concurso, en su séptimo año, es parte de una serie de eventos de formación de imágenes bajo el agua y se ha convertido en uno de los más grandes y de mayor prestigio en el mundo.
Miles de fotógrafos aficionados y profesionales se colocaron sus trajes de neopreno para encontrarse cara a cara con el peligro extremo, en la búsqueda de la mejor fotografía submarina del año.
Desde un tiburón con la boca abierta a los restos de un barco, las espectaculares fotografías tomadas desde el fondo del mar desconciertan la imaginación, y es que reflejan la imponente belleza de la naturaleza en su forma más viva, salvaje y cautivadora.
Hamid Rad ganó el concurso gracias a su retrato del ojo de un pez. La fotografía tomada en Nueva Guinea ganó en la categoría reeffscapes y fue seleccionado como el mejor tiro en general en la competencia de este año.
Miles de fotógrafos de 15 países entraron en las siete categorías de las cámaras compactas, buceadores, retratos animales, comportamiento animal, reefscapes y tiburones.
Excelentes fotos para buenas causas
El trabajo de estos fotógrafos tiene beneficios además de las premiaciones, pues el 15% de los ingresos de las entradas al concurso son donados a proyectos de conservación marina. Más de 50.000 euros en premios se han concedido a los finalistas y ganadores de grupo.
El concurso, en su séptimo año, es parte de una serie de eventos de formación de imágenes bajo el agua y se ha convertido en uno de los más grandes y de mayor prestigio en el mundo.
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